Conócenos mejor
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Quizás el nombre a algunos aún les sorprenda, por haber oído antes la expresión “estar en Babia”. Estar en Babia no significa otra cosa que estar distraído o ausente en su sentido literal. Y yendo más allá, a la Edad Media, cuando León era Reino, sus Reyes acudían a Babia a evadirse del agobio de la Corte y sus cuitas para, dicho en términos actuales “desconectar” y reponerse. Con muchos más matices, por supuesto, pero para hacerse una idea, vale. Diríamos que iban a Babia para “estar a cuerpo de rey” durante unos meses a lo largo del año y volver más sanos y fuertes a la tensión de la vida cotidiana en la capital del reino.
Y no nos extraña que así lo hicieran, pues esta comarca leonesa no tiene desperdicio. Montañas de considerable altura, amplias praderas donde criar ganado vacuno, bovino, el cual, cuidado por la raza autóctona de perro, el mastín leonés, y sus expertos pastores, surcaban tierras y pastos a lo largo de la geografía española aportando riqueza a los propietarios y a la zona con la trashumancia que cada año tenía lugar. Y el ganado equino, los asturcones, caballos fuertes y nobles para las tareas propias de la vida en el campo.










